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Consideraciones orientadas a alertar respecto del uso y abuso de tratamientos psicofarmacológicos en la población infanto juvenil diagnosticada como ADD/ H

Dr. León Benasayag -neurólogo-
Lic. Gabriela Dueñas -psicopedagoga-

En los últimos años, profesionales que nos ocupamos de atender a niños y adolescentes desde distintos ámbitos de las ciencias de la salud y la educación , observamos con gran preocupación un fenómeno que al día de hoy, podemos ya calificar de alarmante.
Nos estamos refiriendo al abuso de tratamientos con psicofármacos en la población infanto- juvenil, entre los cuales el famoso ADHD (Sigla con la que se denomina a un supuesto Desórden por Déficit Atencional con o sin Hiperactividad) parece ser sólo la punta de un iceberg.
¿Por qué hablamos de “abuso”?
Por varias razones:
1°- El incremento de niños y jóvenes que están siendo tratados con psicofármacos ha aumentado desmesuradamente en la última década. Por ejemplo, según estadísticas citadas por quienes se consideran especialistas en ADHD , la incidencia de este trastorno que requiere de medicación con drogas de acción similar a las anfetaminas (Metilfenidato) en ocasiones combinadas con antidepresivos y otras psicodrogas, ascendía ya hace unos diez años al 3-5 % de la población infanto juvenil en los Estados Unidos. Si bien no se cuentan con estadísticas en nuestro país creemos que actualmente esa cifra se ha superado por lo menos en sectores sociales correspondientes a clases medias y altas con acceso a sistemas de salud privados. (1)
Este fenómeno parece asociado a su vez al tema del Mercado de los Laboratorios que de manera llamativa han venido ampliando su oferta en los últimos tiempos, rayando en ocasiones los límites de la ética profesional cuando por ejemplo, han hecho llegar a las escuelas- enviadas por médicos- Escalas de Puntaje de Síntomas de ADHD para ser completadas por los docentes, con el Logo y la propaganda correspondiente del Laboratorio que produce uno de los psicofármacos más indicados últimamente para ese tipo de Trastornos.
Se puede constatar también “ofertas” (al estilo de los “combos” que hicieron famosos algunas cadenas de comidas rápidas) en las que se ofrece a los padres que luego de la compra de dos cajas de comprimidos de determinado psicofármaco el tercero es gratuito (2).
2° - Los Diagnósticos que supuestamente justifican semejantes prescripciones médicas pueden ser calificados –como mínimo- de:
- Diagnósticos “Incompletos” dado que sólo atienden a la evaluación por lo general “cuantitativa” de ciertos aspectos del sujeto vinculados casi exclusivamente con sus funciones cognitivas haciendo llamativa “omisión” de cualquier otro dato significativo vinculado a sus aspectos afectivos , historia de vida, circunstancias familiares y escolares en las que se haya inmerso el niño o el joven, etc.
- Diagnósticos “Llamativos” al decir de una Profesora -a punto de jubilarse de una escuela privada de zona norte del Gran Buenos Aires- cuando comenta con la psicopedagoga de la misma institución, que le llama la atención tener tantos alumnos medicados con el mismo remedio y el mismo diagnóstico, conociendo ella, en calidad de docente y tutora de los mismos, que cada uno de estos chicos, estaba atravesando por diversas circunstancias vitales críticas, entre las que mencionaba a modo de ejemplo: separación de la pareja parental, serios problemas económicos familiares, cierto abandono del menor por exceso de ocupaciones de ambos padres, historias traumáticas infantiles (abuso sexual, violencia), ausencia prolongada de los progenitores por viajes al exterior, familias ensambladas recientemente,etc.
Todos ellos sin consulta Psicológica de ninguna clase. Ni a padres ni
Al niño.
Algunos de ellos sí, con antecedentes de otros tipos de tratamiento.
Por ejemplo:
- por problemas en el lenguaje en la primera infancia varios habían sido
tratados por Fonoaudiología hasta que durante la escolaridad primaria
fueron derivados a Apoyo Psicopedagógico y/o maestra particular para
afrontar problemas de aprendizaje del tipo trastornos disléxicos;
- por problemas de conducta, otros, habían sido derivados a tratamiento
psicomotriz para que mejoraran el control de su impulsividad y
conductas de tipo oposicionistas.
-Incluso, por lo inusual, resultaba particularmente extraño encontrarnos con
el caso de un Tratamiento de Terapia Ocupacional que uno de
los alumnos mencionados había realizado durante dos años para
mejorar aspectos vinculados con su coordinación psicomotriz que
aparentemente lo hacían muy desprolijo.
- Diagnósticos “Rotulantes” porque parece que lo importante es que el paciente pueda ser bien identificado por el nombre del trastorno que supuestamente padece (y al que suelen referirse luego a través del uso de la sigla en inglés) utilizando para esto como único referente aceptado los criterios estadísticos de un Manual de Psicopatología propuesto por la OMS para acordar terminología a nivel internacional . Estamos haciendo referencia al DSM IV.
- Diagnósticos “Contradictorios” dado que afirman por un lado que los diferentes Trastornos que justifican la medicación son de base orgánica pero al mismo tiempo se reconoce que aún no hay registro al alcance de la tecnología médica actual que pueda ofrecer evidencia ni de compromiso neurológico ni genético, ni de otro tipo.
- Diagnósticos “Apresurados” porque la estrategia utilizada de manera más frecuente para recoger datos del sujeto, suele limitarse por lo general a un Cuestionario de tipo cuantitativo al que deben responder maestros y padres del niño. Estamos haciendo referencia al Cuestionario de Conners.
Incluso, hemos tenido noticias de médicos que responden a la consulta de padres por teléfono y que luego, sin conocer personalmente al niño en cuestión, prescriben recetas que sólo restan pasar a buscar por la secretaría del consultorio
- Diagnósticos “A pedido”. Muchas escuelas parecen haberse tomado la costumbre de “detectar casos” y realizar “diagnósticos precoces” que luego derivan por lo general a médicos para que sean directamente medicados con algo que los tranquilice, los ordene , los vuelva dóciles y “buenos alumnos”.
- Diagnósticos “Invalidantes”- “Lapidarios” cuando en ocasiones y de acuerdo a la “gravedad de la sintomatología” manifestada por el niño y “medida” con precisión matemática por docentes y padres, se considera necesario acompañar de Programas Educativos Adaptados para lo que en los últimos años se han dado en llamar “Niños con Necesidades Educativas Especiales” (NNEE) originalmente pensados para aquellos alumnos integrados a escolaridad común con retardos significativos ya sean mentales (como el Síndrome de Down por ejemplo), motores ( por Mielomeningocele, Parálisis Cerebral etc) , auditivos (por hipoacusias severas), visuales, etc. Todo esto acompañado de certificados médicos en los que se determina que, ciertos niveles de desorden-como los que manifiestan algunos casos de ADHD- aún habiéndose medicado como corresponde- merecen recibir además el calificativo de “Discapacitados” para verse beneficiados de esta manera por todo lo que la Ley al respecto prevé para estos casos.
- Diagnósticos “Alarmistas” dado que acompañan las campañas de difusión respecto de la importancia de la detección precoz de este tipo de trastornos o síndromes con pronósticos del tipo: “Muchos casos de conducta antisocial en la adolescencia, adicciones severas en jóvenes, desempleo o inestabilidad laboral en adultos o incluso casos de “suicidio” etc. se tratan en realidad de individuos con ADHD que nunca fueron diagnosticados y tratados durante su infancia”, tal como se señalaba en un folleto distribuido a padres en la puerta de algunas escuelas de Ciudad de Buenos Aires. Cabe agregar que los mencionados folletos carecían de referencias bibliográficas.
- Diagnósticos “Violentos” en la medida que sin dejar espacios para preguntarse en qué condiciones vive ese niño o se pretende que aprenda en la escuela, recibe con frecuencia –de acuerdo al grado de sofisticación interdisciplinaria con la que trabaje el equipo tratante- la indicación de que, como “complemento de la medicación” el paciente debe someterse a un “Programa de Adiestramiento de la conducta” basado en Premios y Castigos”- al viejo estilo Conductista autodenominados ahora como enfoques Neurocognitivos, Neuropsicológicos, etc. (con preferencia- vale la aclaración- de los “premios”, por aquello quizás, de las secuelas que dejaron por allí algunos aportes de la Psicología y la Pedagogía contemporánea y algunos acuerdos internacionales acerca de los “Derechos de los Niños”).
- Diagnósticos “ Doblemente Iatrogénicos” porque de manera “inadmisible”-al decir de uno de los grandes de la Historia de la Psiquiatria Infantil- Ajuriaguerra- y en base a por lo menos una gran “confusión” o reduccionismo epistemológico de corte organicista, estos niños y jóvenes son medicados con psicodrogas que conllevan efectos secundarios de diversa índole, que van desde leves pérdidas de apetito, detención en el crecimiento, poliuria, cefaleas, mutaciones genéticas (asociadas con el Cáncer), inducción de ideas de suicidio hasta llegar incluso a la muerte- tal como recientemente dio a conocer un estudio en los Estados Unidos en el que se documentan 25 casos de decesos producidos por insumo temprano y durante largo tiempo de drogas estimulantes (Metilfenidato, anfetaminas o mezclas) en chicos diagnosticados como ADHD. A propósito de esto último (3), recientemente, el Gobierno de Bush impulsó una Ley en el Congreso de la Nación de su país, por la cual se obligará a los Laboratorios a incluir en los envases y prospectos de este tipo de medicación una leyenda que advierta a los padres acerca de que la misma puede ser dañina para la salud.
Asimismo, y desde el ámbito de la salud mental, sobran evidencias para señalar que este tipo de tratamientos medicamentosos acompañados de programas de adiestramiento de la conducta que suelen apuntar directamente a los síntomas (tapándolos, intentando minimizarlos o en lo posible hacerlos desaparecer ) sin atender a la serie de factores etiológicos múltiples que suelen subyacer a los mismos, suelen “estallar tardíamente” ante la mirada ingenua de los padres, como cuadros de alteraciones severas de personalidad, incluso de psicosis que hasta ese momento habían permanecido encubiertos y que de haberse atendido a tiempo, otro, probablemente, hubiera sido su evolución.

3° Las Concomitacias socio-educativas de este tipo de diagnósticos con sus consecuentes prescripciones psicofarmacológicas.
No hay adulto - en este contexto postmoderno- que no se encuentre preocupado por el incremento vertiginoso de las Adicciones de todo tipo.
Sabemos de las serias dificultades que este tipo de problemáticas conllevan y que algunos describen como “patologías epocales”.
Los que trabajamos en salud y en educación sabemos de sus sombríos pronósticos y de que frente a este fenómeno la tarea más importante que podemos realizar es la de prevención.
Preocupados por esta cuestión – de manera más o menos eficiente- la sociedad en su conjunto se aboca al desarrollo de Políticas orientadas en este sentido a través de programas educativos, campañas publicitarias, etc.
Paradójicamente sin embargo- en medio de tantas preocupaciones al respecto- una docente de tercer año de la EPB de una escuela del norte del Gran Buenos Aires relataba que un alumnito suyo – que trabajaba muy bien en clase desde que fue “diagnosticado y medicado como ADHD”- , le decía a otro, cuya conducta frecuentemente era objeto de observaciones por parte de su maestra, que por qué no le decía a su mamá que lo llevara a su doctora para que le dieran la “pastillita de portarse bien”.
¿Acaso algunos modelos de intervención en el ámbito de la salud no estarán contribuyendo a generar aquello mismo que pretenden prevenir?;¿no sabemos acaso que la mejor manera de educar no pasa tanto por lo que “se dice” sino más bien por lo que “se hace”?;¿qué le estamos transmitiendo a nuestros niños y jóvenes cuando les proponemos resolver sus problemas de conducta con una pastillita sin detenernos a escucharlos?...
Y enel caso de púberes y adolescentes además,a la hora de “prescribir medicación” ¿se tiene en cuenta que pertenecen a un sector de la población altamente vulnerable al consumo de alcohol y drogas ilícitas?.

Frente a esta situación proponemos:
-Diagnósticos realizados por Equipos interdisciplinarios que contemplen aspectos
orgánicos, socioambientales y emocionales.
-Tratamientos integrales que atiendan, en la medida de lo posible, a los múltiples
factores etiológicos que dan cuenta de los problemas que manifiesta el niño. Lo
que supone en ocasiones: tratamiento psicológico, psicopedagógico y
fundamentalmente “orientación a padres” y “a docentes”.
-En aquellos casos cuya sintomatología requiera de medicación, considerando la
diferencia que existe entre: “ medicar, que es un acto médico, y medicalizar, que
significa intentar solucionar desde la medicina un aspecto que está en otra
categoría, que es social, o psicosocial .” (según señala con mucha claridad
Claudia Pérez Leiros, investigadora del CONICET , profesora de Farmacología de
la UBA y editora de la Revista Química Viva en un artículo publicado con el título “
Viejas enfermedades, nuevos remedios.” en el diario Clarín el 3 de Noviembre de
2005 ), sugerimos considerar la posibilidad de administrar otros medicamentos,
mejor estudiados, bien documentados, sin efectos secundarios, como por ejemplo
algunos antihistamínicos.
-Complementar los tratamientos con actividades lúdicas que incluyan por ejemplo
Artes Marciales que- según nuestra experiencia- ayudan a mejorar la
autorregulación de los impulsos incorporando al mismo tiempo una filosofía de
convivencia y tolerancia.

Notas :
(1) Según datos tomados de www.cchr.com
-En Australia aumentó en 34 veces la prescripción de estimulantes en niños
en las dos últimas décadas.
-En Gran Bretaña el incremento fue del 9.2% entre 1992 y el 2000.
-En México entre 1993 y 2001 el Metilfenidato- nombre químico de la
Ritalina- aumento en un porcentaje del 800%.
-En Alemania las ventas aumentaron un 400% entre 1995 y 1999.
-También se registraron aumentos significativos en Francia, Dinamarca,
Suecia y Suiza.
(2) Ver Informe de Telenoche Investiga, Canal 13 “Guardapolvos Químicos”-
de Octubre de 2005.
(3) Según datos tomados de www.cchr.com., el FDA ha reportado que hubo un total de 4400 quejas a reacciones adversas al Metilfenidato desde 1969 y que el 30 % de éstas, más de 1300, fueron reportadas en los últimos 15 meses incluyendo convulsiones, tics, drogodependencia, alteraciones cardíacas y muertes.
El New York Times en una nota de Harris Gardiner del 23 de Marzo de 2006 refiriéndose a la mencionada droga señala : “Panel advierte que algunas drogas desencadenan efectos psicóticos”.
Actualmente continúa discutiéndose cómo se van a rotular los envases de estos medicamentos. ( www.fda.gov - www.medicalnewstoday.com.).
Para profundizar en esta cuestión sugerimos también remitirse al artículo titulado “Fármaco en alerta” publicado en Página 12 el 11 de febrero de 2006.

Glosario:
- DSM IV. “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales”.AmericanPsychiatric Association . USA . Cuarta Edición (que incluye una revisión con modificaciones de su anterior el DSM-III). Mayo de 1994.
- Cuestionario de Conners: nombre con que se conoce un formulario que se les entrega a padres y docentes para describan cuantitativamente, es decir otorgándole puntaje, los síntomas agrupados en tres tipos que presentan los niños. A saber: Falta de atención, Hiperactividad e Impulsividad.
- Hiperactividad: con este término se describe una sintomatología sin base orgánica identificable,caracterizada por el exceso de movimientos y la imposibilidad de quedarse quietos y tranquilos durante el desarrollo de diversas actividades que parecen no ser de interés para el niño(particularmente tareas escolares) mientras que en otras ocasiones pueden permanecer largo tiempo quietos prestando atención a su programa favorito de TV o jugando con la computadora. Por lo general responde a un cuadro de ansiedad crónica o reactiva a dterminados acontecimientos de su vida. Requiere de abordaje psicológico para identificar los conflictos subyacentes y contribuir a que el niño los elabore evitando tapar el síntoma por medio de distintas técnicas de re-educación o adiestramiento.
- Hipercinesia o hiperkinesia. Se reserva este término para hacer referencia a una sintomatología caracterizada también por la hiperactividad pero que responde a una causa orgánica evidenciable a través de estudios médicos. En estos casos el niño se ve impedido de controlar su hiperactividad aún en aquellas ocasiones en que lo desea. Por lo general requiere de medicación.
- Psicopatología: Estudio de la enfermedades mentales.
- Conductista. Nombre de una de las primeras escuelas de psicología contemporánea surgida en los Estados Unidos a finales del siglo XIX , principios del XX que consideraba como único objeto de estudio de la Psicología aquellas conductas observables que podían además ser sometidas a un sistema de adiestramiento con premios y castigos sobre la base de investigaciones experimentales con perros que se venían realizando con el objeto de estudiar los “reflejos condicionados”. Entre sus principales representantes se encuentran Watson y Skinner. Esta Teoría Psicológica fue duramente cuestionada durante años por distintos profesionales del ámbito de la salud y la educación por considerarse que desconocía aspectos fundamentales del sujeto vinculados con el área afectiva y con sus pensamientos.
- Neocognitivo o neoconductismo: Denominamos así a un enfoque psicológico actual que si bien toma muchos de los aportes de las Teorías Cognitivas recientes, propone ocuparse exclusivamente de los aspectos vinculados con las funciones cognitivas (que sirven para conocer, aprender,etc.) haciendo omisión exprofesa a los aspectos afectivos, emocionales vinculados con la historia y las circunstancias en las que se haya inmerso el sujeto. En este aspecto se las asemeja con las Teorías Conductistas.
Proponen de manera similar “Programas de Adiestramiento de la Conducta”.
- Reduccionismo Epistemológico: se denomina así a aquellos enfoques científicos que simplifican los fenómenos que estudian y sobre los cuales trabajan recortando aspectos fundamentales e inherentes a su naturaleza. En este artículo nos referimos con estos términos a aquellos abordajes médicos que reducen la problemática que manifiesta un niño a razones de carácter exclusivamente orgánicas (aunque carezcan de evidencia) descartando las variables psicológicas o socio ambientales, o, minimizándolas al punto de considerarlas sólo como consecuencias del trastorno de conducta supuestamente de orígen neurológico o genético.
- Factores Etiológicos: se denominan así, al conjunto de variables interactuantes e intervinientes en el origen o causa de cualquier trastorno de conducta y / aprendizaje. Consideramos que, como el hombre es una unidad, siempre estarán presentes factores históricos y actuales, vinculados a lo orgánico, lo emocional y lo socioambiental. Desconocer esto es negar la propia naturaleza humana. A este último concepto nos referimos con los términos de “reduccionismo epistemológico”.
- Psicosis: alteración severa, profunda y crónica de la estructura y dinámica de la personalidad. Vulgarmente sinónimo de “locura”. En su lugar el DSM IV prefiere hablar en el caso de los niños- entre otros tipos de síndromes- de “Trastorno Generalizado del Desarrollo” o T.G.D.
- Ajuriaguerra. Clásico y reconocido mundialmente especialista, investigador y responsable- entre otros trabajos- del famoso “ Manual de Psiquiatría Infantil”referente incuestionable de todo profesional del ámbito de la salud que trabaje con niños. Vigente aún hoy- a pesar que, su lugar parece ser pretendido en los últimos años por el DSM IV, manual que desde que apareció propone un cambio de nombres para describir los distintos problemas psicopatológicos que pueden observarse. Entre ellos propone referirse a la Disfunción Cerebral Mínima con el nombre de Desorden por Défit Atencional con o sin hiperactividad- ADD/H. El cambio no se trata simplemente de una cuestión de nombres. El DSM IV propone un enfoque epistémico distinto. A nuestro criterio responde a lo que denominamos”reduccionismo epistemológico”, asociado al Cognitivismo o Neoconductismo.
- Iatrogénico: dícese de un diagnóstico y/ o tratamiento que termina generando mayores daños o problemas que contribuciones a la salud del paciente en cuestión.
- Funciones Cognitivas: Se refiere a las funciones que tienen que ver con las posibilidades de “conocer”, de aprender, de los sujetos.

 


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