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Revista Noticias, 23 de enero de 2009, Buenos Aires, Argentina.
Por Sebastián Zírpolo.
Psicoanálisis y nuevas patologías, según el hijo del célebre médico. Drogas o terapia.


Andrés Rascovsky (66)
"La neurosis es un privilegio"

En medio del silencio, la frase de este cronista queda flotando: “A mi gato le puse Arnaldo, en honor a su padre”. Comenzar un reportaje haciéndole semejante confesión al entrevistado puede ser riesgoso. Colocaría a cualquier nota al borde del naufragio. Pero sucede que para muchos de los que promediamos los treinta, años más, años menos, Arnaldo Rascovsky fue parte de nuestra vida cotidiana. Médico pediatra, fundador del movimiento psicoanalítico argentino, hizo un aporte invaluable al psicoanálisis. Pero con eso no le bastó. Decidió ser, en palabras de Roxana Barone, autora de la biografía de reciente aparición “Arnaldo Rascovsky. El gran comunicador del psicoanálisis”(ver recuadro), el familiólogo de los argentinos.

Sucesor. Andrés acaba de ser designado al frente de la
Asociación Psicoanalítica Argentina que su padre fundó en 1942.
Un asombroso parecido.

En medio del silencio, la frase de este cronista queda flotando: “A mi gato le puse Arnaldo, en honor a su padre”. Comenzar un reportaje haciéndole semejante confesión al entrevistado puede ser riesgoso. Colocaría a cualquier nota al borde del naufragio. Pero sucede que para muchos de los que promediamos los treinta, años más, años menos, Arnaldo Rascovsky fue parte de nuestra vida cotidiana. Médico pediatra, fundador del movimiento psicoanalítico argentino, hizo un aporte invaluable al psicoanálisis. Pero con eso no le bastó. Decidió ser, en palabras de Roxana Barone, autora de la biografía de reciente aparición “Arnaldo Rascovsky. El gran comunicador del psicoanálisis”(ver recuadro), el familiólogo de los argentinos.

Pilas de diarios, horas y horas de televisión y radio se fueron acumulando con sus consejos para las madres, que iban desde la importancia de dar el pecho, la episiotomía y el chupete, hasta el rol paterno, la cuarentena y la psiquis del feto. Todos pensamientos hoy ampliamente difundidos, pero por entonces revolucionarios. Arnaldo Rascovsky fue el primer médico mediático de la Argentina. Ahora, 14 años después de su muerte, su hijo Andrés asume como presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), que su padre fundó allá por 1942.

Noticias: Le contaba la anécdota del nombre de la mascota de mi familia como símbolo de la trascendencia de la obra de su padre en la vida cotidiana ¿Cómo vivió usted aquella explosión de popularidad?

Andrés Rascovsky: Esto comenzó cuando yo estaba en el secundario. Para mí era una situación prestigiosa, pero mi padre era muy polémico en un país bastante conservador, de tradiciones religiosas, militaristas. Él me ponía en situaciones críticas, porque era muy cuestionado y yo no tenía los argumentos suficientes como para defenderlo. Y por momentos me ponía del lado de la crítica.

Noticias: ¿Lo cuestionó alguna vez?

Rascovsky: Mi padre tenía tal capacidad de compromiso emocional con lo que decía, que yo aprendía. Entonces eso me iba dando un prestigio interno acerca de él que me permitía atravesar situaciones difíciles. Tener un padre muy popular que dialoga con Borges en sus conferencias, y que al mismo tiempo está en la TV y en la radio para los camioneros –porque a él le gustaba despertarse y hablar a las 4 de la mañana para la gente de noche– era un poco agobiante, inhibidor.

Noticias: ¿Cómo fue su infancia? ¿Cómo aplicaba su padre en el día a día aquello que repetía en los medios?

Rascovsky: Mi infancia fue previa al desarrollo de la teoría del filicidio y el libro del conocimiento del hijo, y el énfasis que él puso en la conducta de los padres. Pero sí fui parte de los hijos que nacimos cuando se estaba gestando el movimiento psicoanalítico argentino, que no era un movimiento médico, era de transformación de la cultura y de la búsqueda de una condición humana diferente. En ese contexto, los hijos de aquellos psicoanalistas éramos los chicos terribles. Quizás porque nuestros padres no tenían la conducta de severidad, no seguían los rituales sociales, las ceremonias oficiales.

Genes y costumbres. Andrés es psicoanalista, como lo es su hermana y gran parte de la familia Rascovsky, que, impulsados por el vértigo de Arnaldo, lo estudiaba y debatía a diario y con gran intensidad ¿Había lugar para otra profesión que no fuera esta? “Yo siempre fui un entusiasta. Cuando estudié medicina quería ser investigador en histología, luego quise ser cirujano. También quise ser arquitecto, quise ser arqueólogo. Pero indudablemente la intensidad ideológica que tenía de la cruzada psicoanalítica tuvo una influencia enorme”.

Noticias: ¿Su padre nuca le cuestionó esos intentos de tomar otros rumbos?

Rascovsky: Él me señaló muchas veces que era muy difícil ser su hijo. De un psicoanalista con su enorme popularidad. Y por eso solía decirme que quizás me convenía tomar otros caminos. Mi padre era un pensador de la libertad.

Noticias: Usted no tuvo la exposición mediática de su padre ¿Fue una respuesta a aquellos años de situaciones incómodas que le tocó vivir?

Rascovsky: La capacidad de exposición que él tenía, su nivel de compromiso, eran excepcionales. No creo que sea algo que se pueda elegir voluntariamente. Él tenía una convicción absoluta del valor del psicoanálisis y la necesidad de difundir el conocimiento psicoanalítico. Y pensaba que esto iba a ser un factor de transformación de la cultura.

Noticias: Ahora le toca presidir la asociación que él fundó…

Rascovsky: El mimetismo me ha llevado a algo que no pensé que iba a suceder. Y me da una satisfacción interior.

El presente. Andrés Rascovsky siempre estuvo ligado a la APA. Allí fue director de la revista, también fundada por su padre, y fue secretario científico. Sus investigaciones académicas se focalizan, especialmente, en los adolescentes, las adicciones, el sexo y la violencia infantil. Hace cinco años fue invitado como conferencista en las Naciones Unidas, el mismo honor que gozó su padre 30 años atrás y que llevó a Andrés a pensar en la forma en que se hizo muy similar a su padre “mas allá de la voluntad”.

Noticias: ¿Cuáles son las patologías psíquicas más comunes que usted observa hoy en el consultorio?

Rascovsky: La problemática del narcisismo herido, o de los excesos narcisísticos y la desconsideración por el otro es lo que más puebla nuestra psicopatología cotidiana. No son tan frecuentes los cuadros neuróticos, entre comillas, “clásicos”. Tendemos a tener neuróticos más narcisistas, con la problemática de aquel que no tiene acceso al pensamiento y actúa: actúa en las drogas, en su conducta. Hay una parte de la población, entre alcohólicos, drogadictos y psicópatas, cuyas personalidades están en el borde, con poca posibilidad de reflexionar sobre sí mismos. Ser un neurótico, hoy, es un privilegio (risas). Son más frecuentes aquellos que no tienen acceso a las neurosis.

Noticias: ¿Cómo está el psicoanálisis hoy? Se habla mucho del fin del psicoanálisis y del auge de las terapias alternativas

Rascovsky: El movimiento psicoanalítico internacional crece y crece. Es un movimiento revulsivo y contracultural, va en contra del ritmo, la velocidad y muchos de los valores sociales. En el mundo vertiginoso de hoy, que busca mejorar la eficacia, mucha gente opta por estrategias que se ofrecen como breves pero no profundas, que no aportan a la comprensión de uno mismo y al incremento de la libertad interna y la posibilidad de que uno sea más dueño de su propio destino. Si el psicoanálisis es un movimiento revulsivo y contracultural, la psiquiatría y la medicación articulan mucho mejor con los valores convencionales. Vende más la promesa de que con una medicación uno cancela su angustia. Pero lo que se observa es que esos mecanismos, a la larga, fallan.

Noticias: En esa búsqueda de soluciones rápidas hay una tendencia muy fuerte hacia la medicación. Se ve mucho en los niños con presuntos problemas de conducta.

Rascovsky: Tenemos una epidemia de psicofarmacólogos que no saben nada del paciente, pero dan su medicación estándar, que a menudo son inhibidores, o tienen efectos anestésicos. Todavía no conocemos bien cuáles serán las consecuencias de este imperio farmacológico, que tiene una estrategia no elaborativa de los conflictos. No se ha analizado suficientemente qué implicancias tiene para estos chicos el uso excesivo de ritalina, y si estamos creando chicos con trastornos mucho más graves de los que se supone que están curando. Lo mismo sucede con muchas de las drogas psicotrópicas que se administran a mansalva. Vamos creando una división entre aquellos que tienen acceso a su propia comprensión de sus conflictos y sus heridas, y aquellos que están condenados a una medicación que cancela la angustia, pero que hace que el sujeto se desconozca cada vez más.

Foto: Revista Noticias
Fuente:
Revista Noticias
http://www.revista-noticias.com.ar/comun/nota.php?art=1824&ed=1674


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