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Terra Magazine, Viernes 18 de abril de 2008. Buenos Aires, Argentina Crece la cantidad de niños medicados por "déficit de atención" El trastorno por déficit de atención o TDAH, según su traducción psiquiátrica, es otra manera de llamar a la hiperactividad, descubierta en fenómenos tan particulares como la falta de concentración, el insomnio o el movimiento involuntario de las piernas durante el dormir. Pero en la actualidad se ha convertido en un negocio fenomenal y también en un peligro que empieza a tomar estado público. Sin tratarse estrictamente de una cuestión de clase social, es notorio que en las familias más acomodadas, en las que los divorcios y los hijos únicos son más comunes -esos hijos, además, suelen pasar buena parte del día en escuelas privadas-, es donde la cuestión adquiere carácter de epidemia, porque la Ritalina, el remedio que muchos suponen que cura todos los males, empezó a fallar. En los Estados Unidos hoy se vende bajo responsabilidad del usuario, después de veinticinco muertes ocurridas durante el 2005. En el Reino Unido acaban de advertir del uso indiscriminado de la pastilla y de sus eventuales consecuencias. Terra Magazine conversó con tres especialistas, uno de los cuales tiene además formación psiquiátrica. ¿El TDAH es una enfermedad, una patología de mercado o una combinación de ambas? En lo que se refiere a la Argentina, en la zona norte de Buenos Aires "es impresionante la cantidad de niños medicados que hay a partir de diagnósticos de hiperactividad", dice la psicoanalista Alejandra Glaze. "Niños movedizos, molestos, niños de dos años que también son medicados. Eso es una barbaridad, y las consecuencias estamos empezando a detectarlas, pero pueden ser mucho más graves", asegura. Y sin dudas que lo han sido: en marzo del 2006, la Ritalina, uno de los nombres comerciales del metilfenidato, remedio que supuestamente iba a curar a niños y adultos afectados por el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), produjo en pocos meses la muerte de veinticinco personas, diecinueve de los cuales eran niños. Y obligó a la Food and Drug Administration norteamericana (FDA) a revisar la estrategia por la cual se despachaba a niños con problemas de atención o simplemente inquietos a un pediatra que decidía que la solución al problema (englobado en uno mayor: el problema de la velocidad del mundo contemporáneo) era la administración de esa droga. Como acaba de probar una investigación publicada por la revista especializada Pediatrics que esta semana hizo pública el diario británico The Guardian, por boca de una de los directores del informe, Ian Wong, "la tasa de mortalidad" es mayor entre los niños que consumen estos medicamentos, además de que está probado que causan problemas cardíacos, circulatorios y respiratorios que pueden desembocar en movimientos motrices incontrolables y en "muertes súbitas". El metilfenidato es un psicoestimulante. En la actualidad, en los Estados Unidos su venta no está prohibida, pero se expende con recetas triples, con su nombre genérico y en cajas envueltas en papel negro (las black box warning): eso indica que las consecuencias de su uso corren por cuenta del comprador. Es preciso decir también que durante el 2005, en el país de George W. Bush el diagnóstico de TDAH, al que se sugería tratar con Ritalina, fabricada por la multinacional farmacéutica Novartis, alcanzó un volumen de ventas de casi 900 millones de dólares; es decir, un negocio fenomenal. En diálogo con T. M., la psicoanalista Silvia Salman, cuya orientación es distinta a la de la psiquiatría clásica y también a la de las terapias cognitivo-conductuales, fue clara: "es importante aclarar que no se trata de un capricho. Hay niños que no pueden prestar atención, en el colegio, en la casa, en casa de amigos. Están permanentemente desconcentrados. Eso existe. La causa no se conoce, o es multicausal. Sin embargo, la época ha decretado que los niños hiperactivos, además de molestos (incluso para sí mismos), tienen cura. Y que la cura es la administración regular de una medicación, la Ritalina u otras marcas (Adderal, Rubifen, Concerta, Methylin). Usted dice que la hiperactividad existe, simplemente. Eso, precisamente, que la sobremedicación aplasta. ¿Cómo define el DSM IV este trastorno? ¿Cómo reaccionan los padres a un trabajo, el psicoanálisis, que no etiqueta, que no clasifica, que intenta rescatar la singularidad, que lleva su tiempo? El psicoanalista y escritor Germán García también resalta este costado: "puede ser que estemos en contra de cómo se trata, de cómo se manipula el fenómeno, pero no negaremos que existe. El tema es si uno cree que ese tema debe ser tratado o no", explica. ¿Por qué dice esto? Fuente: Terra Magazine |