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Diario
La Capital, Sección Salud. Miércoles 11 de julio de 2007. Rosario, Argentina
Más profesionales se niegan a medicar a los “chicos desatentos” La indicación de medicamentos para tratar el trastorno por déficit de atención (ADD) está en el centro del debate. Un consenso elaborado por profesionales argentinos que cuestiona los diagnósticos apresurados y rechaza a las drogas como primer recurso para enfrentar el problema, está sumando día a día a nuevos profesionales con una misma posición ética sobre el tema. Ya hay una decena de rosarinos que adhirieron. Es más, un documento enviado recientemente por el mismo grupo de especialistas a los ministerios de Salud y Educación de la Nación, alerta que más de 200 mil alumnos argentinos —el 2,5% de los 8 millones que cursan actualmente el nivel primario y medio del país— van a la escuela medicados. Gracias a esta iniciativa la cartera educativa tomó cartas en el asunto y se comprometió a enviar en el mes de agosto un documento explicativo a las escuelas y a comenzar a capacitar a los docentes para saber cómo enfrentar esta problemática, siempre siguiendo los lineamientos del consenso. También la Administración Nacional de Medicamentos (Anmat) sancionó una disposición que modifica los prospectos de las medicinas que se utilizan habitualmente para tratar el ADD y lanzó una serie de advertencias (ver aparte), como parte de esta movida. El consenso de los profesionales argentinos ya obtuvo el aval de otras partes del mundo en virtud de que fue traducido recientemente al italiano y al francés, y también circula por los Estados Unidos, uno de los países pioneros en diagnosticar masivamente el ADD. “Al determinar que un chico padece este problema —incluso cuando la existencia del síndrome está en discusión— se lo rotula y se evita pensar en lo que realmente padece; no se escucha al chico que sufre y tampoco se trabaja con el entorno que tanto tiene que ver”, dijo a La Capital la psicóloga rosarina Ileana Trepat, una de las especialistas que firmó el consenso. Trepat dijo que hay una corriente de profesionales (médicos, psicólogos, psiquiatras, psicopedagogos, estimuladores tempranos, educadores) que están de acuerdo en que la medicación no cura sino que tapa los síntomas y luego puede hacer eclosión. “Es necesario volver sobre los pasos dados, replantearse el tema, mirar qué ha sucedido en estos años”, afirmó la psicóloga. Los especialistas que se sumaron al consenso quieren alertar a los padres para que no acepten medicar a sus hijos de manera apresurada: “Siempre hay que buscar más de una opinión”, destacó Trepat. “En esta época hay una multiplicidad de diagnósticos psicopatológicos y de terapéuticas que simplifican los trastornos infantiles con una concepción reduccionista tanto del problema como de su tratamiento”, agregó. La psicóloga dijo que tiene cada vez más consultas de padres angustiados porque sus hijos han recibido el diagnóstico de ADD por parte de neurólogos u otros especialistas y han sido medicados por años sin resultados positivos. Un largo padecimiento. Sin dudas, dice Trepat, el chico que se manifiesta inquieto, desatento, perturbado y ansioso, está padeciendo “de algo”, pero eso no necesariamente quiere decir que tenga ADD. “Si diagnosticamos a la ligera tampoco nos preguntamos qué les pasa a esos padres ni qué le pasa al colegio; lamentablemente muchos padres vienen en busca de soluciones inmediatas, impulsados por lo que le dijeron en la escuela”. La psicóloga destacó la importancia de trabajar con el entorno del niño. “La subjetividad, la motricidad y la atención se construyen a través de una historia y por eso se necesita trabajar con el entorno del niño. Esto no se está haciendo”. Incluso, Trepat dijo que en algunos casos el tratamiento psicológico se realiza sólo con los padres. Manifestó, además, que las terapias siempre llevan tiempo y no pueden ser una solución veloz, como se pretende lograr con la medicación. La profesional rosarina señaló que quienes adhieren a esta mirada sobre el ADD no desconocen la existencia o importancia de trastornos neurológicos pero señaló que en la práctica “se ve que son la excepción”. Nuevas advertencias de la Anmat El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADD) es un problema de la conducta que viene siendo centro de atención en el mundo por la cantidad de casos diagnosticados en niños y el consecuente uso de medicación. Ahora, la Anmat (Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica) tomó la decisión de modificar los prospectos de los fármacos para tratar este problema y lanzó algunas advertencias. Mediante la disposición 2123/2007, el organismo del Ministerio de Salud de la Nación estableció que los prospectos de las especialidades medicinales indicadas para el tratamiento del trastorno deberán incluir un nuevo texto de indicaciones, precauciones, contraindicaciones y advertencias. Los productos autorizados contienen los principios activos metilfenidato o atomoxetina. El texto de la norma dice, en sus aspectos más relevantes, que “resultados de ensayos clínicos sobre datos de seguridad en drogas que se utilizan para el tratamiento del ADD demostraron que los efectos adversos pueden estar asociados con cambios y agravamiento de síntomas tales como hipertensión arterial, hipertiroidismo, patologías cardíacas preexistentes”. La Anmat enfatiza que el metilfenidato y la atomoxetina están indicadas “como parte integral del tratamiento, que incluye otras medidas terapéuticas como las psicológicas y educacionales”. Entre las contraindicaciones piden que se incluyan: agitación, porque las drogas pueden agravar el síntoma; glaucoma; antecedentes de sindrome de Gilles de la Tourette y/o tics motores. Aclara que no hay “datos suficientes sobre el uso a largo plazo de estos principios activos y dado que estos pacientes requieren tratamiento de larga data, deben ser cuidadosamente monitoreados”. Opinión:
Contra el doping Suelo preguntar a los que “diagnostican” estos “cuadros”, como el de trastorno por déficit de atención con o sin hiperatividad, si al entrar a un aula, de cualquier escuela, pretenden encontrar niños clonados, que pesen y midan lo mismo, que porten estructuras cerebrales formadas por genes y estímulos iguales, que aprendan los mismos contenidos, a la misma velocidad, con el mismo interés y atención, permaneciendo quietos o inmóviles, so pena de ser castigados, aplazados o medicados. La adaptación humana, distinta a la del resto de los seres vivos, depende de su desarrollo cognitivo y este a su vez, de la adopción afectiva y las vivencias y experiencias, que transita en el medio en que se cría. Desde la década del 70 un grupo de profesionales luchamos contra la tendencia del “doping” que asimila la competencia intelectual a la deportiva. Tal vez, el consenso y la repercusión que logró el reciente Simposio Internacional sobre Niños Desatentos e Hiperactivos, realizado en Buenos Aires, permitirá a docentes, pediatras, psicólogos y otros profesionales, discutir con más profundidad este tema y ojalá su repercusión sea mayor que la protesta realizada por un grupo de padres y pediatras, en octubre de 1998, frente al Hotel Benaventure, donde enfrentaron a psiquiatras reunidos en una convención nacional (auspiciada por empresas farmacéuticas). Si tomáramos conciencia de los efectos de nuestros diagnósticos y pronósticos nos negaríamos a clasificar o discriminar. Eliminaríamos premios y castigos que solo sirven para adiestrar o domesticar, alejando el objetivo de enseñar y troquelar un sujeto libre, capaz de evolucionar por sí mismo. |